Hoy compre mi primera moto…
No es una gran moto, pero es importante para mi, porque que es mi primera motocicleta y porque mientras la compraba me acorde de Vanesa; Vanesa era mi amiga hace mucho tiempo, soliamos salir juntos a tomar un trago y a recorrer las calles en su auto, yo no conducia porque no me atrevia a conducir ebrio, pero a Vanesa no le daba miedo nada.
Vanesa es como las motos, hermosa pero peligrosa, si no la sabes conducir, diria mas bien que nunca conduces una moto, simplementes le dejas saber hacia donde quieres ir con el manillar, pero la moto es quien tiene el control todo el tiempo, asi es Vanesa, nunca la conduces, solamente le puedes decir hacia donde quieres llegar, pero de ella es la decision ultima de hasta donde puedes llegar, Vanesa es bella y peligrosa, como las motos.
Las motos son ruidosas y poderosas, Vanesa es ruidosa y delicada, aunque un poco ruda, en una ocasion me partio la nariz porque le parecio que la estaba viendo demasiado, me tiro un cenicero y afortunadamente fallo en su objetivo de golpearme en los ojos y llenarmelos con ceniza, “Queria que vieras tu negro futuro Pam Pam!!, Ja Ja JA” fue toda su justificacion.
Realmente no conozco a Vanesa, dicen que nunca terminas de conocer a tus amigos, pero Vanesa guarda muchos secretos, no se nada de ella, digo, se donde nacio, quienes son sus padres, sus hermanos, sus primos, donde estudio, etc, pero eso no es saber realmente de alguien, yo creo que unicamente conoces a alguien cuando sabes cuales han sido sus peores momentos, cuando se siente solo, cuanto ha llorado, cuanto echa de menos a alguien, quien le ha partido el corazon y porque baja la mirada cuando se lo preguntas, yo creo que Vanesa es como las motos, porque las puedes revisar y revisar y nunca te diran sus secretos, les ajustas lo que les tengas que ajustar pero en realidad nunca sabes cuando se van a descomponer, creo que no se tanto de Vanesa como no se de las motos.
Las motos son traicioneras, mucha gente ha muerto por manejarlas irresponsablemente, Vanesa ha dejado mucha gente en su pasado, gente que de acuerdo en sus palabras, ha muerto, yo no se cuantos han sido, ni me importa, porque si ella dice que han muerto , han muerto, en el fondo los debe echar de menos, todos vivimos algun momento bueno en algun punto de la vida, solo que yo pienso que Vanesa no permite que se lo recuerden porque es como las motos, no quiere recordar, es una maquina sin sentimientos, como las motos, es una hermosa vista afuera de la tienda de licor, pero no quieres que nadie la toque, como a las motos, quieres que todos te vean con ella y que todos te tengan envidia, pero la quieres para ti unicamente, como a las motos.
Vanesa no me pertenecia, de hecho no pienso que nada nos pertenezca, ni siquiera la vida, al menos no la vida de Vanesa me pertenecia, posiblemente mi vida si se la hubiera entregado si me la hubiera pedido, pero no Vanesa, como las motos, no le pertenecia a nadie en realidad, las motos cambian de poseedor, el que paga su precio la obtiene, pero su esencia no es suya, el sudor que la ha cubierto en un largo viaje, las memorias del que la ha montado, eso no se queda con la moto, eso no lo compra el nuevo comprador, yo creo que por eso Vanesa no queria recordar el pasado, simplemente deseaba inventar un nuevo presente cada vez que se encontraba con alguien nuevo, no compartia las memorias ni las penas que habia vivido, ni el sudor de los hombres con los que habia estado, le ayudaba a pensar que nunca habia suido usada, abusada, pervertida y manchada, algo muy malo debio haber pasado para que una mujer tan hermosa y tan buena se hubiera decidido a pasar su vida olvidando.
Las motos no tienen memoria, las motos no tienen sentimientos, no sienten frio, dolor, calor, miedo o incomodidad, como Vanesa, aunque el dolor yo creo que si lo debe vivir de cerca, se le nota en su mirada triste, en su andar lento y sin inspiracion, en su personalidad misteriosa, capaz de convertir al mas osado conquistador en un enclenque iluso que dormira solo una noche mas, recuerdo un largo viaje que hicimos a cuba, nos hospedamos en casa de un amigo y visitamos muchas partes, no me gusto cuba, la tristeza se respiraba en al aire, habia soledad en cada rincon de la Habana y el ambiente se sentia depresivo, justo como la personalidad de Vanesa, yo mas bien creo que era su personalidad la que me hacia sentir asi, porque habia musica en cada rincon, la rumba sonaba por todas las calles y la gente sonreia por todas partes, pero ella no lo disfrutaba.
Una noche, le confese mi amor, estabamos en el balcon del hotelito, yo tomaba un cafe y ella un vaso grande de Whiskey -”A donde vayas tienes que consumir lo que se produce localmente, ves?”-, no la quise sacar del error porque por lo general me respondia “Vete a la mierda, JA JA JA, maldito google..”, disfrutaba su platica, asi como sus insultos, todo lo hacia tan gracioso y yo me sentia tan solitario en ese balcon, que simplemente se lo dije, no tramites, no romanticismo -”Te amo, te quiero mucho y estoy enamorado de ti.”- le dije, y sentia como si tuviera una moto estacionada en mi pecho, Vanesa no era el tipo de persona que reaccionaba apasionadamente hacia las palabras, por duras que fueran, no se porque me sorprendio la respuesta fria y sin modulacion de la voz, como si hubiera estado preparada para responder asi desde hacia mucho tiempo atras -”Y esa vaina que?, no seas pendejo, no digas eso, eres mi amigo, si quieres nos acostamos pero hasta aqui”- No habia medias tintas con Vanesa.
No me acoste con Vanesa esa noche, ni la siguiente, ni siquiera la toque hasta el tercer dia despues de mi fallida propuesta, la toque mientras bailamos, una cumbia lenta y deliciosamente larga que me parecio estar bailando en el cielo con un angel, suena cursi, pero se dia traia el corazon partido todavia y le mente nublada de mojitos, no se como sucedio pero esa noche termino en mis brazos, llorando -”No te quiero perder como amigo, te quiero mucho, no sabes cuanto”- intente por todos los medios de convencerla de que no seria asi, que seguiriamos siendo amigos a pesar de lo que habia pasado, pero al amanecer no estaba en el cuarto.
La volvi a ver una oscura madrugada en British Columbia, trate de abordarla y me dio la espalda, hable no se cuanto tiempo disculpandome y pidiendo perdon, aun sin tener nada por lo cual pedirlo, aun asi me sentia bien ofreciendo falsas disculpas, simplemente queria saber la razon por la que me habia abandonado y no habia contestado mis mensajes y correos electronicos, -”Todos los hombres son cerdos, no has hecho nada malo, simplemente naciste hombre”- esa noche odie a mi pene como nunca antes.
No volvi a ver a Vanesa desde ese dia, se donde vive, se donde trabaja, puedo ir a verla cuando quiera y se que estara ahi, conozco perfectamente el recorrido que hace desde su trabajo hasta su casa, sigue fumando la misma marca, lo se porque no va a cambiar nunca, cuando algo le gusta nunca lo deja, es como las motos, siempre que le cae bien una marca de aceite es cuando ofrecen su mejor rendimiento.
Echo de menos a Vanesa, ojala hubiera podido decirle mejores cosas aquella vez en canada, pero queria tanto saber su respuesta, ansiaba conocer las razones, ganarme su confianza, que por mas esfuerzo que hubiera hecho nunca lo diria corectamente, Vanesa es como las motos, no responde a cualquier estimulo, debe ser la correcta union de movimientos y fuerzas para funcionar.
Me gusta mi nueva moto, ojala Vanesa estuviera conmigo para mostrarsela, pero como ella misma me dijo en una ocasion “No siempre puedes estar en el momento adecuado con la persona adecuada en la situacion mas adecuada, asi que adecuate…”, Vanesa era sabia, tan sabia como una moto.
Walter Rincon